Cronicas de una perrita tuerta
Diario de una observadora en el mundo humano
Entrada 1: El espécimen de la derecha
Hoy empieza mi historia, la crónica de mis actividades en este mundo creado por el humano y, aparentemente, para el humano. Aunque, sinceramente, a veces cuesta entenderlos.
Ahora mismo estoy abrumada. Le estoy viendo cómo se rasca y es, sencillamente, asqueroso. Hay un humano aquí pegadito, justo a mi derecha, y no para de rascarse con un frenesí sospechoso. Dios sabe si tiene bichitos ahí metidos. Dejo de escribir por hoy y sigo otro día, porque de mirarlo me estoy empezando a poner mala.
Entrada 2: El retorno de la cazadora de estrellas
Hoy ha vuelto a casa Mochuela. Es una gatita tricolor que un buen día, sin pensarlo dos veces, decidió que era una buena idea irse a cazar mariposas. Yo, cada vez que la veía en pleno intento, le pedía por favor que lo olvidara. Se lo repetía siempre: «Mochuela, las mariposas vuelan y los gatos NO».
Obviamente, no me hizo ningún caso.
Una noche vio una luciérnaga cerca de los tiestos que tiene Lola en la ventana del comedor. Serían las dos de la madrugada cuando saltó a por ella y... ¡pfff!, gata al suelo desde un tercero. Ni Lola se enteró, Carlos tampoco, y yo no sabía cómo decírselo porque, para ser honesta, tampoco vi el momento exacto de la caída.
Oye, pensándolo bien, igual no fue por la luciérnaga. Maybe quiso coger una de esas estrellas que dice Lola que cumplen deseos, justo cuando caía sobre nuestra ventana.
A Lola le encanta esta estrofa, y Mochuela solía cantármela (aunque yo no la entiendo del todo). Solo sé una cosa: Mochuela, yo siempre estaré a tu lado.
Ayúdame y te habré ayudado, Que hoy he soñado en otra vida, En otro mundo, pero a tu lado.
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